HUMOR DISPARATADO


Hace bastantes años, cuando se vendían en España muchos tebeos y comics (era lo que leían muchos niños) había en algunos de ellos una sección escrita que se hizo muy popular: los diálogos para besugos. El creador de estos diálogos fue Armando Matías Guiu, escritor multidisciplinar que abordó todo tipo de textos, desde periodísticos hasta guiones de cine, pasando por obras de teatro y creaciones humorísticas como ésta que nos ocupa. Estaban destinados a un público infantil y juvenil, aunque se reía con ellos todo el mundo. Os recomiendo leerlos en voz alta porque al igual que ocurre con cierta poesía, si queremos sacarle todo el partido debemos degustarla de esta forma.


FRANCAMENTE SOSPECHOSO (2 DE 2)


—¿Cree que soy un robot, inspector? 
—Algo peor. Estoy convencido de que usted es un extraterrestre. 
—Pero si son unos aparatos para mantenerme en forma… Son vibradores musculares, la última tecnología venida de Estados Unidos. Gracias a ellos no estoy tan paliducho como usted, señor comisario, y no tengo tanta barriga como usted, señor inspector.
—Tiene más chirimbolos rarísimos.
—Me encantan todos los aparatos modernos, muchos de los cuales he comprado en el extranjero. Tengo una batidora alemana, por ejemplo, a la que le echa usted un par de huevos por un lado y por el otro le sale una tortilla terminada que está para chuparse los dedos.
—Los peritos de la policía examinarán esas máquinas y emitirán su informe. Pero hay más acusaciones…


FRANCAMENTE SOSPECHOSO (1 DE 2)


—Ya les he dicho quien soy, donde vivo y todos los datos que me han pedido. ¿Puedo saber a qué viene todo esto?

En la voz del detenido se advertía cansancio y miedo. Era un hombre de ojos grandes y cara regordeta, con la cabellera demasiado negra y abundante para los cuarenta años que acababa de confesar. El comisario y el inspector, sentados enfrente de él al otro lado de la mesa, le miraban con desconfianza.


UN EXAMEN CON ESPÍRITU DEPORTIVO (2 DE 2)


Ya en la segunda parte del examen, cuando los más avanzados empezaban a hincarle el diente y el bolígrafo a la frase de la pizarra, llegó el momento temido. Aunque don Arturo tenía puestos los ojos encima de Manuela, ya pillada copiando en otras ocasiones, esta vez fue Sergio quien ejerció el temido “juego sucio”.


UN EXAMEN CON ESPÍRITU DEPORTIVO (1 DE 2)


Hoy toca examen de Lengua Española. Se acerca el final de curso y los alumnos deben demostrar por escrito que disponen de las “competencias curriculares” propias del nivel en que se encuentran. Vamos, que saben hacer la “o” con un canuto… Para tan importante y glorioso momento los alumnos de 1º A de la ESO se han trasladado al “Aula de exámenes y gestas”, así llamada por don Arturo, su profesor.


EL CUENTO DE LAS BUENAS NOCHES


Hace mucho tiempo existía un lejano lugar en donde nadie dormía. Ni grandes ni chicos, ni varones ni hembras dormían. En fin, lo que se dice nadie. ¡Nadie dormía!

Durante el día los mayores trabajaban y los más chicos estudiaban y jugaban como es costumbre. Al anochecer se sentaban o se acostaban a descansar, pero eso sí, sin dormir un solo instante, porque a pesar del cansancio no lograban hacerlo. Y claro, acababan totalmente aburridos.

Cierto día los vecinos decidieron consultar su problema con doña Esperanza, quien vivía al otro lado de las montañas. Ella, al contrario de sus vecinos, dormía con placidez a la llegada de cada noche. Aunque, a decir verdad, no sabía cómo lo lograba ni podía explicarlo.