Mostrando entradas con la etiqueta Historias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias. Mostrar todas las entradas

PUNTO Y FINAL


Todo tiene un principio... y un final. Comenzamos un 12 de julio de 2010 y desde entonces se han publicado 50 historias que han sido vistas por casi 200.000 lectores tanto de España como de otros lugares del mundo (especialmente, Latinoamérica). 

El profe se ha jubilado por lo que pone fin a estas historias tan apegadas a lo que se hacía, se hablaba y se escribía en el cole. Llega, pues, el punto y final. Aunque no se actualice más esta bitácora, quedará en internet durante unos cuantos años para entretenimiento de nuevos alumnos y alumnas. ¡Hasta siempre!


EL PARAGUAS INTELIGENTE (2 DE 2)


TROZO CUATRO

Aquella noche José David regresó muy tarde así que no pudo hablar con su hijo pequeño acerca de la historia de Manolo, el paraguas que añoraba la lluvia. No era una mala idea. ¡Qué fantástico sería inventarse un paraguas que atrajese la lluvia! Sería la salvación de los países y pueblos que viven en permanente sequía. Pero eso sí que es un objetivo imposible para la ciencia actual. Lo máximo a que podía aspirar con su paraguas inteligente era conseguir un objeto que impidiera que, con su uso, la gente se mojara de los pies a la cabeza al tiempo que le acompañaba con unas bellas melodías insertadas en su mango o le daba la hora. Mas fue tanto el tiempo y el empeño que José David dedicó a su futuro invento que un buen día, al cabo de casi un año, pudo gritar por fin…
—¡Eureka!


EL PARAGUAS INTELIGENTE (1 DE 2)


(La siguiente historia se ha escrito a partir de las efectuadas en clase por los alumnos de 4º A sobre el tema: “Aventuras de un paraguas”. El profe, tras su lectura, ha escogido fragmentos de aquí y de allá, los ha mezclado y reinventado, ha añadido algunas cosillas de su cosecha, y como dicen los franceses: “¡Et, voilá!” Aquí está nuestra historia…)


LA CHULA Y LA CHOTA


** PERSONAJES: La Chota y la Chula, las atracadoras del banco. La cajera del banco. Una mujer muy viejecita. Una mujer casada y regordeta. Una niña repipi y valentona.

** DECORADO: Interior de un Banco mostrando un mostrador, una ventanilla y varios letreros de créditos e hipotecas. En una de las paredes del banco hay varios cuadros.

** Cuando la representación comienza se ve, en el interior del banco, a la cajera y dos clientas: una mujer viejecita y una mujer joven.


EL EXAMEN ORAL

PROFESOR... ¡Que pase el siguiente!
ALUMNO... (Una vez ya dentro) ¿Se puede?
PROFESOR... Sí, sí. Siéntate...
ALUMNO... (Mirando alrededor y viendo que no hay lugar donde sentarse). Vengo a examinarme.
PROFESOR... ¿Cómo te llamas?
ALUMNO... Bonifacio Esquina Plazoleta.


UN CUENTO DE NAVIDAD


Hace mucho tiempo un grupo de jóvenes decidió compartir algo de la alegría de la Navidad. Se habían enterado de que esas fechas varios niños las pasarían en el hospital del pueblo debido a serios problemas de salud. De manera que uno de ellos se disfrazó de Papá Noel, luego compraron varios regalos, los envolvieron, y acompañados de varias guitarras y panderetas, aparecieron por sorpresa en el hospital en la Nochebuena.

Los niños festejaron alborozados la visita de Papá Noel; cuando el grupo de amigos terminó de distribuir los regalos y de cantar sus villancicos, todos los ojos estaban llenos de lágrimas de felicidad. Fue tanto el éxito y la emoción que los jóvenes decidieron que representarían el papel de Papá Noel cada año.


HUMOR DISPARATADO


Hace bastantes años, cuando se vendían en España muchos tebeos y comics (era lo que leían muchos niños) había en algunos de ellos una sección escrita que se hizo muy popular: los diálogos para besugos. El creador de estos diálogos fue Armando Matías Guiu, escritor multidisciplinar que abordó todo tipo de textos, desde periodísticos hasta guiones de cine, pasando por obras de teatro y creaciones humorísticas como ésta que nos ocupa. Estaban destinados a un público infantil y juvenil, aunque se reía con ellos todo el mundo. Os recomiendo leerlos en voz alta porque al igual que ocurre con cierta poesía, si queremos sacarle todo el partido debemos degustarla de esta forma.


FRANCAMENTE SOSPECHOSO (2 DE 2)


—¿Cree que soy un robot, inspector? 
—Algo peor. Estoy convencido de que usted es un extraterrestre. 
—Pero si son unos aparatos para mantenerme en forma… Son vibradores musculares, la última tecnología venida de Estados Unidos. Gracias a ellos no estoy tan paliducho como usted, señor comisario, y no tengo tanta barriga como usted, señor inspector.
—Tiene más chirimbolos rarísimos.
—Me encantan todos los aparatos modernos, muchos de los cuales he comprado en el extranjero. Tengo una batidora alemana, por ejemplo, a la que le echa usted un par de huevos por un lado y por el otro le sale una tortilla terminada que está para chuparse los dedos.
—Los peritos de la policía examinarán esas máquinas y emitirán su informe. Pero hay más acusaciones…


FRANCAMENTE SOSPECHOSO (1 DE 2)


—Ya les he dicho quien soy, donde vivo y todos los datos que me han pedido. ¿Puedo saber a qué viene todo esto?

En la voz del detenido se advertía cansancio y miedo. Era un hombre de ojos grandes y cara regordeta, con la cabellera demasiado negra y abundante para los cuarenta años que acababa de confesar. El comisario y el inspector, sentados enfrente de él al otro lado de la mesa, le miraban con desconfianza.


UN EXAMEN CON ESPÍRITU DEPORTIVO (2 DE 2)


Ya en la segunda parte del examen, cuando los más avanzados empezaban a hincarle el diente y el bolígrafo a la frase de la pizarra, llegó el momento temido. Aunque don Arturo tenía puestos los ojos encima de Manuela, ya pillada copiando en otras ocasiones, esta vez fue Sergio quien ejerció el temido “juego sucio”.


UN EXAMEN CON ESPÍRITU DEPORTIVO (1 DE 2)


Hoy toca examen de Lengua Española. Se acerca el final de curso y los alumnos deben demostrar por escrito que disponen de las “competencias curriculares” propias del nivel en que se encuentran. Vamos, que saben hacer la “o” con un canuto… Para tan importante y glorioso momento los alumnos de 1º A de la ESO se han trasladado al “Aula de exámenes y gestas”, así llamada por don Arturo, su profesor.


EL CUENTO DE LAS BUENAS NOCHES


Hace mucho tiempo existía un lejano lugar en donde nadie dormía. Ni grandes ni chicos, ni varones ni hembras dormían. En fin, lo que se dice nadie. ¡Nadie dormía!

Durante el día los mayores trabajaban y los más chicos estudiaban y jugaban como es costumbre. Al anochecer se sentaban o se acostaban a descansar, pero eso sí, sin dormir un solo instante, porque a pesar del cansancio no lograban hacerlo. Y claro, acababan totalmente aburridos.

Cierto día los vecinos decidieron consultar su problema con doña Esperanza, quien vivía al otro lado de las montañas. Ella, al contrario de sus vecinos, dormía con placidez a la llegada de cada noche. Aunque, a decir verdad, no sabía cómo lo lograba ni podía explicarlo.


DAME UNA PALABRA... PARA CAMBIARLA


Dame una palabra
y la jugamos.
Dame una palabra
y la soñamos.


LA CUARTITUCIÓN


La Constitución o Carta Magna de un país democrático es la máxima norma o ley que ese país tiene y todas las demás leyes no pueden ir en contra de ella. La Constitución define las relaciones entre los distintos poderes del Estado y de éstos con los ciudadanos.

Todos los años el 6 de diciembre se celebra el Día de la Constitución Española pues fue dicho día (pero del año 1978) cuando los españoles aprobaron dicha Norma por referéndum.

El siguiente cuento fue elaborado por Natalia, alumna de 3º A del CEIP Los Guindos de Málaga, para conmemorar dicha festividad y para ello partió de una simple idea: la Constitución viene a ser como las normas que en cualquier lugar fijan sus habitantes para poder vivir en paz. Ella fija el orden, la convivencia, la solidaridad… Más o menos como aquí relata Natalia...

LOCA HISTORIA SOBRE UN PELUQUERO GENIAL

Pedro Jacinto Alonso del Peluquín siempre quiso ser peluquero. Su propio apellido ya lo anunciaba. Así que conforme fue creciendo en centímetros y en kilos toda su obsesión era estudiar tan estupenda profesión. Pronto se dio cuenta que no bastaba con saber todo lo que había que saber sobre el pelo que el ser humano luce en la cabeza. Aún más importante que la teoría, era la práctica, de modo que pronto empezó a pedir a amigos y conocidos que le dejasen toquetear en sus pelambreras para ir cogiendo experiencia. Al principio todo el mundo le ponía cara de asco pues nadie quería ver convertida su cabeza peluda en un matojo desordenado de pelillos, pero pronto se fueron convenciendo que lo de Pedro Jacinto Alonso del Peluquín era una vocación más grande que la copa de un pino. Nuestro mozuelo todavía no había cumplido los 12 años y ya hacía unos peinados y unas virguerías con el pelo ajeno que todos los que las veían se quedaban maravillados. Pronto tuvo en la puerta de su casa a toda la vecindad para que les arreglase el pelo de manera bella y artística. ¡Y encima lo hacía gratis!


EL RATÓN DE LOS TEBEOS


Un ratoncito de los tebeos, cansado de vivir entre las páginas de un periódico y deseando cambiar el sabor del papel por el del queso, dio un buen salto y se encontró en el mundo de los ratones de carne y hueso.

—¡Squash! —exclamó inmediatamente, oliendo a gato.
—¿Cómo ha dicho? —cuchichearon los otros ratones, puestos en un aprieto por aquella extraña palabra.
—¡Sploom, bang, guip! —dijo el ratoncito, que sólo hablaba el idioma de los tebeos.
—Debe ser turco —observó un viejo ratón de barco, que antes de retirarse había estado de servicio en el Mediterráneo. E intentó dirigirle la palabra en turco.

El ratoncito lo miró asombrado y dijo:
—Ziip, fiish, bronk.
—No es turco —concluyó el ratón navegante.
—¿Entonces, qué es?
—Galimatías.


UN LENGUAJE DEMASIADO "CORRECTO"


Me llamo Pitagorín García y les voy a contar cómo mi vida ha cambiado (no sé si a mejor o peor) desde aquel día en que vi y oí cómo un chico y una chica muy jóvenes discutían acaloradamente sentados en un banco del parque. Me acerqué disimuladamente a ellos en el momento en que la chica decía:
—¿Y por qué las mujeres tenemos que ir al trabajo en lugar de ir a la trabaja? No lo entiendo… Lo lógico es que el trabajo sea para los hombres y la trabaja para las mujeres.
—Eso es lo mismo que decir que los hombres deberíamos comer hamburguesos en vez de hamburguesas —le respondió el chico.
—Efectivamente... Igual que el ser humano se divide en hombres y mujeres, las palabras también deberían diferenciarse según y cómo…
—¿Estás queriendo decir que los chicos deberíamos sentarnos en sillos, dormir en camos y comer sopo con cucharo?
—Exactamente... Las sillas, las camas, la sopa y la cuchara deberían ser para las mujeres. —Tú estás loca, Manuela. ¡Vete al psiquiatra!
—Y tú al psiquiatro.


LOS TRES CERDITOS (VERSIÓN LIBRE)

El animal mejor que yo recuerdo es, con mucho y sin duda alguna, el cerdo. El cerdo es bestia lista, es bestia amable, es bestia noble, hermosa y agradable. Mas, como en toda regla hay excepción, también hay algún cerdo tontorrón. Dígame usted si no: ¿qué pensaría si, paseando por el Bosque un día, topara con un cerdo que trabaja haciéndose una gran casa... de PAJA?


MAMÁ NO ME VA A CREER

-TOÑÍN!

Ése soy yo. Bueno, en realidad soy Antonio. Toñín soy cuando mamá me quiere pedir un favor o cuando tengo fiebre, pero sólo si es más de 38º.
—¡Toñín, cielo! ¿Te importaría pasar un momento por el tinte? Esta tarde es la boda de la prima Azucena, y hay que recoger mi vestido rosa.
—¡Jo! ¡Siempre me toca ... ! —empiezo a protestar. Pero no termino, porque se me acaba de ocurrir una cosa.
—Y... volveréis muy tarde de la boda, ¿no?
—Pues...
—¡No importa! Miguelón me ha invitado a su casa esta tarde. Y me puedo quedar a dormir allí, así podréis regresar todo lo tarde que queráis.
—Hummm... —hace mamá. Y eso quiere decir que no le gusta que vaya a casa de Miguelón y menos que me quede a dormir. Porque Miguelón es mayor que yo y dice tacos y una vez vino a casa y pegó chicle debajo de la mesa del comedor. Todo eso quiere decir «Hummm».
—Entonces, ¿puedo? Di que sí, di que sí, di que sí, di que sí... Venga, mami.


APARECIÓ EN MI VENTANA


OCURRIÓ, POCO MÁS O menos, hace dos meses. Se me olvidó entonces hacer una señal en el calendario, por eso hoy no puedo recordar el día exacto. Yo estaba asomado a la ventana de mi habitación porque me había cansado de estudiar. Debía aprenderme tres temas enteros de lenguaje para un examen que tenía al día siguiente: el séptimo, el octavo y el noveno. Eran tres temas aburridísimos. Se lo dije a mi madre cuando me trajo la merienda. 
—¡Son un rollo! 
—Siempre dices lo mismo —me replicó ella. 
—Pero esta vez es verdad. Tú misma puedes verlo si quieres  —y le tendí el libro para que pudiese comprobar que era cierto lo que decía. 
—Tengo mucho que hacer —me contestó mi madre—. Además, el que se va a examinar mañana eres tú.
—¡Eso ya lo sé! Pero me consolaría un poco saber que, al menos, reconoces que son un rollo. 

Mi madre se echó a reír, como si mis palabras le hubiesen hecho gracia; luego movió la cabeza y añadió: 
—Para ti todo lo relacionado con el colegio es un rollo.
—Todo no. Hay algunas cosas que... —pero mi madre no me dejó terminar. 
—Cómete el bocadillo y a estudiar. 

Cogí el bocadillo y lo miré desolado. Cuando iba a volver a protestar, mi madre ya había salido de la habitación. No obstante, grité: 
—¡No me gusta el jamón serrano!